EL NIÑO DE LAS
ALMENDRAS


jueves, 5 de febrero de 2009

entrevista en el diario IDEAL de Granada

Cultura-Granada

«Ahora me piden dinero por cantar»

Desde Casablanca al epicentro de las zambras, la vida de 'El Niño de las Almendras', uno de los cantaores en activo de más edad, está salpicada de anécdotas flamencas

25.01.09 -JOSÉ MANUEL ROJAS| GRANADA

Hablar de 'El Niño de las Almendras' (José Ferrer, 1933 Casablanca) es hablar de historia viva del flamenco. Charlar con José es no poder perder un detalle de su historia vital, no querer ni poder interrumpir el discurso lúcido y preciso de uno de los cantaores más longevos en activo.

«¿Pasar hambre?. ¡Me cago en el copín! Por la noche nos daban un boniato para mi hermano y para mí y por la mañana no quedaba nada porque se lo había comido él», rememora con su típico humor una época marcada por la necesidad y donde hizo sus primeros pinitos en el cante.

«Con siete años comencé a arrancarme en los patios del Albaicín; allí todo el mundo cantaba y bailaba. A los 13 años me presenté a un concurso con otros 12 cantaores en el cine Albaicín y menos nueve asistentes todo el recinto votó a mi favor», insiste en evocar un episodio que le dejó claro que lo suyo era el arte.

José comenzó a recorrer la geografía granadina y locales míticos de la capital como la Alameda, el Teatro Cervantes o la Plaza de Toros Vieja (en el Triunfo) donde tuvo que cantar por petición popular al lado de figuras como Juanita Reina o Canalejas de Puerto Real.

En el extranjero

Pero 'El Niño de las Almendras' también ha actuado en el extranjero. «Fuimos de Melilla a Nador y llevaba de guitarrista a Remolino. El pobre se fue a la playa y volvió al hotel llorando porque le robaron todo mientras que se bañaba. En el 2005 actué en la Casa de la Cultura de Rabat y es bastante satisfactorio ver cómo ha cambiado todo en cuanto a condiciones, seguridad y trato. El mundo árabe disfruta muchísimo con el flamenco», añade.

De picaresca también sabe bastante ya que sus maneras para camelarse a los pudientes eran totalmente innovadoras. «Yo llegaba a una güisquería de Granada, de Málaga o de Madrid y me pedía un poquito de café. Si al fondo veía a dos señoritos aficionaos al flamenco me acercaba al camarero y le decía 'dígale a los señores que 'El Niño de las Almendras' les ha invitado a las copas'. En esos momentos yo ya comenzaba a ganar dinero, pero a ganarlo como un señor. Hoy lo triste es que los señores me piden dinero para que yo les cante», comenta.

Con la actualidad flamenca es bastante crítico, «sale mucha gente pero les falta bastante pellizco, son muy lisos. Yo prefiero cantaores como Mairena, Fosforito, Juan Talega o Enrique Morente, que me seguía mucho cuando empezaba. Por otro lado, en el baile sí veo que está saliendo gente muy buena. Hay muchos curiosos por el flamenco, pero pocos aficionaos de verdad. Las cosas están bien pagadas pocas veces pero hay siempre que mirar para adelante», aclara este clásico viviente.

(foto: J.M.Rojas)

p.s. gracias, rocío

1 comentario:

Manuel González Rodríguez dijo...

Hola, le felicito de toda corazón con este blog dedicado a este gran cantaor. Pero quiero preguntarle si usted me puede decir dónde y cómo puedo conseguir ‘Entre el ciprés y el jazmín’
Un cordial saludo desde Bélgica